Cambiar una bombilla en familia
Hay que ver lo que se complica un simple cambio de plafón, cuando tienes una niña tan jóven como la mia. Y ya partiendo del hecho de que una mañana-tarde planeada como "en pareja", patrocinada por los abuelos de turno, se ha ido torciendo, esto ya ha sido el no parar. Ya a primera hora de la mañana (para los que no tengais hijos, la primera hora de padres primerizos de hijos pequeños suelen ser como a las 11:00, entre el desayuno, vestirse, arreglarse y demás imprevistos), nos hemos aventurado con suma osadía (y ya sin la peque, para ir más rápido y poder aprovechar el día mejor) al Ikea. Si, lo sé, sólo se nos ocurre a nosotros. No os digo nada, sabeis lo que es un sábado en Ikea. Solo digo que he visto guerras con menos gente... De ahí, como no teníamos suficiente y se nos han hecho las mil, hemos comido por ahí. Eso ha estado genial. Para qué engañarnos. Comer sin la peque por un día. Sin los gritos. No me malinterpreteis, adoro a mi nena pero se agradece un día de paz ...